Era uno de esos días en los que la flojera te toma tan fuerte en sus manos que no te permite levantarte de la cama. Sin abrir las cortinas, él ya podía suponer cómo se le presentaba el paisaje por detrás de éstas: todo sumido en un color grisáceo tan característico de la época, una brisa que por momentos se convertía en un amago de tormenta y que era la causante de que una a una cayeran las hojas del viejo e impetuoso roble que lo acompañaba siempre al lado de su ventana. Parecía como si todo estuviera ya pactado, de modo que cada una de aquellas hojas que caían bajo el ritmo de la brisa seseante, cada una de ellas se despedía de la época del año que hasta el momento las había acogido y le daban la bienvenida a una de las estaciones más melancólicas, una que anunciaba ya el fin de la mitad del año, un año que de forma semejante a los años anteriores…amenazaba con terminar más pronto de lo que uno consideraba necesario.
Escuchó a lo lejos la voz de su madre que lo incitaba a despertarse, “es tarde” pensó y junto con ello se rindió, pues debía despedirse de aquel sueño que lo embargaba, la noche anterior se había quedado hasta tarde en la casa de su amigo Fran, festejando un triunfo de Alumni su equipo de rugby desde hacía muchos años y del que se tuvo que alejar por las grabaciones de la novela, los ensayos, las presentaciones en el Rex y las actividades de promoción de la tira y de la banda, todo ello ahora demandaba mucho más esfuerzo de su parte porque se trataba del último año de la serie, ese año se finalizaba una gran parte de su vida, 4 años que iba a recordar siempre, de eso estaba seguro. Se terminó de desprender de las sábanas y luego de fijarse en el reloj de su mesa de noche que le comunicaba que eran las 6.30 am se dirigió rápidamente al cuarto de baño. Una ducha con agua tibia lo terminó de despertar, se secó, se vistió y se dirigió a la cocina donde lo esperaba su madre con el desayuno listo, como siempre. A la mesa estaban ya sentados su hermano menor Bauti, sus dos hermanos mayores a quienes llamaban Pepo y Tato y su papá.
Bauti: Epa, ya era hora que “Mr Popularity” se levantara eh!
Peter (P): Calláte Bauti, no jodas que está que me mata la cabeza.
Mamá: ¿Qué pasa cariño, te duele mucho la cabeza? Ayer regresaste tarde ¿no?
Pepo: Sí, ma. Fuimos ayer a la celebración del campeonato que ganó Alumni, a Peter le hicieron tomar de más como castigo porque ya ni va al club. Peter, (dirigiéndose a su hermano), esperá que te doy una de esas pastillas y se te pasa todo, ¿hoy tenés que grabar? (se levanta, toma una pastilla de un cajón del aparador y se le da a su hermano).
P: Sí (cara de cansancio y resignación), recién vamos empezando la segunda parte de la temporada, estoy que ya no puedo más, y encima con todas las presentaciones del Rex ya me imagino lo que me espera en la gira…alto laburo me mande ¿no? (sonríe). Este año se me viene cargadito, pero bueno igual ya es el último así que después se viene lo bueno…
Papá: Me imagino que todos estarán nostálgicos con eso de que se acaba la tira este año ¿no?, igual y creo que debes ir pensando en lo que viene después hijo,...tú sabes, eso de la televisión no siempre dura para siempre…tal vez podrías pensar en retomar lo de las clases de dirección de cine…
P: Sí, pa. Pero por ahora me voy a enfocar en lo de la tira y la banda, se vienen las giras por el país y eso que aún no me recupero de las giras que hicimos en el verano, pero bueno, es lo que me gusta así que a seguir nomás (sonríe), aún así estoy seguro que me daré después un tiempo para seguir con los estudios, dalo por hecho, porque no me quiero quedar de vago como éstos dos (señala a sus hermanos mayores, dejando escapar un risita burlona).
Tato: Epaaa, quién dice que somos vagos ¿eh?… el “hijito de mamá”, la “estrellita de la casa”, el “Peter Jonas” que se les perdió a Kevin, Joe y Nick…jajaja (su hermano se ríe y le tira un pedazo de pan).
Mamá: Hey! Déjenlo ya al pobre que tremenda resaca ya se debe manejar, Pitt, apúrate que no llegás al estudio.
Peter se fijó en la hora, se había demorado casi 30 min conversando con su familia, él por lo general sólo se permitía desayunar en 15 min cuando tenía exceso de tiempo, pero ese día su conversación familiar le tomó más tiempito, para su suerte tal vez, porque se sentía bien al compartir sus cosas con su familia, sobre todo porque últimamente no contaba con mucho tiempo para hacerlo.
Agradeció a todos, se levantó de la mesa y se dirigió rápidamente al vestíbulo. Tomó sus llaves del auto y salió de su casa. En efecto, no se había equivocado, la mañana estaba teñida de un color extraño, un color “gris” como lo había imaginado antes de despertarse, un gris que intuyó pronto se convertiría en un similar al negro. Esa brisa de “fin de otoño” se parecía ya a una brisa de “inicio de un invierno incipiente”, así que se abrochó todos los botones de la campera y entró a su auto.
El viaje fue MUY lento, y no por sus posibles flojos esfuerzos por llegar a los estudios, sino porque el tráfico en Gral. Paz era INSOPORTABLE. Llegó con 20 minutos de retraso a Pampa, felizmente a la entrada no se encontró con ninguna fan ya que debían de haber caído todas bajo las garras del calor de las sábanas y lo agradeció (sintiéndose un poquito culpable) porque la verdad no tenía muchas ganas (ni la facha) para saludar a nadie, su dolor de cabeza recién se iba desvaneciendo poco a poco. Tomó sus guiones del asiento trasero de su auto y se dirigió casi corriendo a su camarín, se cambió con la ropa que iba a usar para las escenas, que ya estaban listas en los colgadores y se dispuso a acercarse al set cruzando los dedos mentalmente para que “nadie” se percate de que aún sufría los rezagos de la mala noche.
Era morocho y respondía al nombre de Juan Pedro Lanzani, pero siempre había preferido que lo llamaran “Peter”. De tez blanca, alto, en cuanto a lo corporal…mmm…tenía el cuerpo perfecto de rugbier producto de su vida dedicada a este deporte y a días de trabajo en el gym. Ojos color verde que a veces parecían miel, sesgados que se cerraban pícara y seductoramente cuando reía, de cejas pobladas (¿mayor signo de varonilidad que ese? Imposible). De nariz pequeñita y perfilada como “de poroto” como alguien había dicho por ahí. Un rasgo característico: sus lunares. De cabello castaño y medianamente corto que generalmente gustaba llevar desarreglado, si se lo peinaban, él se encargaba de desarreglárselo con los dedos. Principal gesto: su sonrisa, una como pocas (o al menos como pocos podían lograr) una bastante pícara, seductora, “compradora” le habían dicho en varias ocasiones, una sonrisa auténtica…en resumen…perfecta. Era fácilmente apreciable que el chico era lindo…DEMASIADO lindo. Y lo mejor, era que aquella superficie hermosa se veía reforzada por muchos rasgos interiores que se consideraban merecedores de valoración: tierno hasta decir “basta”, alegre y divertido cuando la ocasión lo pedía, pero tranquilo y pausado cuando las situaciones lo requerían también. Aun así disfrutaba mucho más del tiempo que pasaba con amigos que el tiempo que pasaba solo, se reconocía como un amante de las reuniones, las fiestas, la joda…los excesos eran otro punto, y procuraba mantenerse lejos de ellos en lo que podía…pero a veces la juventud podía más. Venía de una familia bastante unida, que lo había educado adecuadamente, de modo que la caballerosidad era una de sus cualidades más visibles sin duda. Y era algo de esperarse ya que la única mujer de la casa era su madre a quien adoraba y de la que aún consideraba estaba atado casi con un cordón umbilical invisible. Su familia, aparte de su madre estaba conformada por su padre y sus tres hermanos, dos mayores y uno más pequeño con quien se llevaba mejor; adoraba a su familia y por eso hasta el momento no había surgido en él la necesidad de mudarse solo, allí tenía todo lo que podía esperar. De su familia también había aprendido esas ganas por dedicarse a lo que uno deseaba hacer en la vida, su tenacidad, su cordura, su equilibrio…y aquella dosis de coraje cuando era necesario…sí, a veces también se ponía una poco enojón, pero lo controlaba bastante bien. Todo ello le había permitido hacer mucho de lo que hasta el momento había deseado, y lograr algunos objetivos que tal vez nunca se hubiera imaginado conseguir en sus cortos 20 años. Era actor en una tira diaria que iba en uno de los canales más importante del país, Casi ángeles se llamaba la novela. Había dedicado ya casi 4 años a ese proyecto y no había mayor cosa de la que estuviera más orgulloso y satisfecho. Esa tira le había dado no sólo la oportunidad de convertirse en actor lo cual siempre le gustó, sino que también le permitió desarrollarse un poco en la música y lo más importante, le dio la oportunidad de conocer a personas maravillosas. No se arrepentía y nunca lo haría, hasta el momento era consciente de cada paso que había dado en su vida y ya planeaba los siguientes. Así como muchos de nosotros ya lo habíamos notado, se considerada bastante afortunado.
Director: Hey, Peter, llegamos atrasados eh? Uff esa carita se me ve un poquito maltratada, ¿qué pasó, no tuvieron piedad de vos ayer no? jaja
P: Jaja…para nada! Me desvelé estudiando el libreto…Bahh! qué querés que te diga…jajaja
Director: Mmm..bueno no hay problema, igual es miércoles con sabor a lunes para todos aquí creo. Bueno ya! Nos ponemos a trabajar para sacudirnos el frío y la fiaca...Ya! vamos a grabar (dirigiéndose a todo su equipo).
Peter se fijó en el libreto para darle un último vistazo. La escena era de dos, y como casi el 90% de las cuadros en pareja que le había tocado en los 4 años de la tira, le tocaba nuevamente con su “compañera” de trabajo y “amiga”…y más… ¿sí? Sí, más. La sonrisa que se le había formado en el rostro se desdibujó un poco ante un pequeño sentimiento de culpa por lo de la noche anterior, ¿la razón?, él la sabía claramente. Un sonido de tacones de punta aguja le indicaron que ella había llegado…ése sonido y el delicioso aroma de su perfume no le permitían confundirse…alzó la vista, efectivamente, era ELLA.
P: Hola (se apresuró a decir con una sonrisa tímida y a la cual él le encontraba mucho sentido)
X: Hola.
Él sintió ese saludo bastante seco, no estaba acostumbrado a recibir sólo un “hola” excepto cuando…
Director: Ya! Ahora sí que estamos todos, por favor, en sus sitios, empezamos a grabar.
Las suposiciones de Peter se iban haciendo realidad en su mente, pero todo esto tuvo que ser cortado tras escuchar el “ACCIÓN” del director. Se dejó guiar por el personaje; el ánimo y la disposición de su compañera de escena le permitirían “explorar el terreno”. Volvió a cruzar los dedos en su mente, para que salga todo bien en la escena…en realidad para que TODO salga bien.