domingo, 18 de diciembre de 2011

CAPÍTULO 2: EL NÚCLEO DE LA HISTORIA DE DOS (segunda parte)

Y hacía un año, llegó el 2010 con esa cuota de intimidad que ahora los hacía más que inseparables. Pasaron las vacaciones de verano separados porque decidieron que se debían un tiempo para sí mismos, en su propio espacio. E inevitablemente eso trajo muchas especulaciones en cuanto a la “pareja perfecta”, ¿por qué Peter había estado en primero en Europa y después en Pinamar de vacaciones, mientras que Lali había decidido irse a Cuba con una de sus compañeras de la tira y su familia?. Bahh…nada de eso tenía sentido, porque Peter podía estar divirtiéndose con sus amigos y familia y ella haciendo lo propio, pero las distancias geográficas poco podían hacer por romper aquello especial que tenían. Si bien durante ese tiempo separados y la distancia por momentos caldeó los ánimos y algo que se llama “celos” apareció como quien no quiere la cosa; a pesar de ello, aquello especial no se rompía. Y ello quedó demostrado en fotos, sí, en deliciosas fotos juntos en una fiesta en la casa de ella, los amigos, la familia, TODOS. Era aquella intimidad la que tanto disfrutaban, se sentían tan comprometidos, tan unidos…mientras los demás, TODOS, eran testigos de ese amor. Las fans respiraron aliviados cuando a fines de Enero aparecieron fotos de ellos juntos saliendo de los estudios Pampa ya que habían retomado las grabaciones de la cuarta y última temporada de la serie. Y así como las fans Laliter mantenían muy en alto las esperanzas de que la relación de sus ídolos iba avanzando, ellos también mantenían muy en alto el amor que se tenían. Algunas peleítas resultaban circunstanciales y hasta por momentos necesarias (qué mejor que las reconciliaciones dicen…), pero cosas que le hacían cosquillas a la relación pues ésta cada vez se hacía más fuerte…así como los espíritus de estos dos chicos, que dejaban de ser chicos para poco a poco convertirse en adultos.

A todo ese naciente “boom”, le siguió una gira internacional: Israel, España.... El delirio por la banda Teen Angels, que se había formado tras la tira iba creciendo cada vez más, y más irrefrenable era el furor que causaban especialmente esos dos morochos, la gente deliraba cuando en las presentaciones se acercaban, cantaban, se besaban..uff…los besos, al parecer era lo que más disfrutaban las fans. Lali y Peter se reían a más no poder cuando lo hacían porque sabían lo que generaban…aunque para los demás debía quedar claro que era actuación, como que no hacían muy bien su trabajo porque pocos se creían que eso no era realidad. Encima con lo que agregaba Peter: “Eso, fue UN BESO”, ya a nadie le quedaba duda de que estaban demasiado juntos, y disfrutaban compartirlo con los demás. Después de tantas canciones cantadas, bailes, delirios multitudinarios, besos “actuados”, etc…estaban despidiéndose de la gira por Europa.  

Se reincorporaron a las grabaciones de la tira, pero muy pronto, y casi sin un respiro,  ya debían empezar la gira por Sudamérica. Perú, Chile, Uruguay… etc, todos esos países cayeron en la magia que ofrecían los recitales. Ganaban más fans en todos estos lugares y hacían cada día todo ello más grande. Incluso, habían dejado a España tan satisfecha por la visita en el mes de marzo, que fueron invitados para presentarse para el día de la Biodiversidad a celebrarse el 25 de mayo. Ahora se presentaban ellos, como grupo, pero convocados especialmente por aquel mensaje que buscaban transmitir, el “de la conciencia” en muchos aspectos. Es por eso que con una canción casi pintada para la ocasión, salieron aquel 22 de mayo en Madrid, mientras todas sus fans coreaban a todo pulmón un “Bravo por la tierra”. Y eran Peter y Lali también quienes vivían un “Bravo” propio en sus vidas. La relación andaba más que bien, y a pesar de lo mucho que les demandaba el trabajo, aquella invitación a España fue “especial” para ellos y el testigo fue nada más y nada menos que la deliciosa Barcelona. Uy sí, la querida y mágica Barcelona que se convirtió en Laliter.  Sí, Barcelona se volvió muy Laliter, cuando los dos tórtolos decidieron darse una pequeña extensión de las vacaciones, quedándose algunos días en aquella provincia española después de la presentación en Madrid. Aquella  fue la cúspide de la intimidad a la que llegaron en la relación, algunos días solos los dos, demostrándose en cada minuto y en cada respiración TODO lo que se amaban. Y ellos mismos eran conscientes del paso que estaban dando, experimentaron la convivencia por unos días y de ello no obtuvieron más que satisfacción, la felicidad que origina el que te des cuenta que perteneces al otro así como el otro te pertenece a ti, con lo bueno, con lo malo, con todo…se pertenecían.
Al llegar a Argentina, se asombraron al ver que los periodistas estaban expectantes de lo que había sido esa “escapada romántica” y fueron los primeros en publicar fotos de ellos juntos, llegando al aeropuerto, con la sonrisa de oreja a oreja, de satisfacción y de leve nerviosismo porque habían sido “ampayados” sin posibilidad de rebatirlo. Qué más daba, a ellos lo único que les importaba es que lo estaban disfrutando.
Sin embargo, con ello también aumentaba la presión sobre los 5 chicos que conformaban la banda: Gastón, Nicolás, Eugenia, y sobre todo Lali y Peter, quienes mantenían paralelamente aquella—muchas veces difícil—relación laboral y sentimental. Los ánimos empezaban a crisparse, y algunas de las peleas que antes eran circunstanciales, se volvían cada vez más frecuentes, sobre todo por la incomodidad que generaba la exposición de sus vidas, no sólo de la personal sino también la de pareja. Emociones caldeadas, fans alocadas y muchas veces dispuestas a pasar los límites hacían que algunas peleas tuvieran como principal razón aquella casi “obsesión” que generaba Peter en las chicas…cada vez se hacía poco tolerable para ella. Algunos distanciamientos, malas caras, pucheros, disgustitos y disgustazos, generaban que las especulaciones de peleas y separaciones entre ambos aparecieran nuevamente. Paralelamente a esa cuota de vida privada, se desarrollaban las grabaciones de la tira. Hasta el momento, no habían tenido oportunidad de grabar muchas escenas juntos porque así lo dictaba la trama ese año, pero se seguían viendo en los estudios, se acompañaban a las grabaciones cuando coincidían los horarios, se mimaban en los camerinos cuando no habían peleítas de por medio…regresaban en el auto de él o de ella a la casa de él o a algún otro sitio que ellos bien conocían.
Y cuando no estaban juntos, estaba cada quien con su familia, o con sus amigos…algo que no le gustaba mucho a ella, pues, “su morocho”—su “shanshito” como se llamaban desde pequeños—a veces resultaba muy fiestero. Todo era en “joda” y ella lo sabía, pero muchas veces le ganaba la inseguridad, los celos salían a veces a flote a pesar que él siempre le aseguraba que sólo tenía ojos para ella, y si ella hubiera tenido el poder de leerle la mente se hubiera dado cuenta que le decía la pura verdad. No había probablemente en la tierra alguien que la ame más…que la adore, ella también lo hacía, pero las inseguridades la hacían flaquear…él era hermoso, lo sabía, y tenía miedo de perderlo. Pero para él también hubo unas cuantas dosis de eso. Como casi en la primera de las grabaciones no compartían escena, la trama exigía que los personajes de Mar (personaje de Lali) y Thiago (personaje de Peter) estuvieran separados y cada quien tenga su propia historia de amor. Eso a él no le gustaba, por más que era consciente de que se trataba de pura ficción, era consciente también de que así había empezado lo de ellos, así que naturalmente no le gustaba ver a su novia besándose o coqueteando con sus otros compañeros de tira, por más que muchos de ellos eran amigos cercanos, eso le fastidiaba un poco…no un poco, a veces MUCHO; porque cuando estaba ella grabando o fuera de cámaras, veía en ocasiones como algunos de sus compañeros la veían, embelesados por su belleza, por su gracia, por su carisma…odiaba ver eso, porque se odiaba a sí mismo cuando pensaba esas cosas, aún sabiendo que eran sus compañeros y que sabía que la respetarían por eso, aun así lo carcomían los celos muchas veces, especialmente cuando veía a uno…pues había uno en especial que a veces se quedaba tildado cuando la miraba…cuando miraba a “su” Lali.

Celos van y celos vienen, peleítas resueltas en grandes e inolvidables reconciliaciones hacían que la relación avance pero dando tumbos. Y con la despedida del calor de los primeros meses del año, la llegada y despedida del otoño…así, sin querer, apareció el 21 de julio, el comienzo de la época más melancólica y la más fría… anunciando ya el término de la mitad del año…un año que de forma semejante a los años anteriores…amenazaba con terminar más pronto de lo que uno consideraba necesario.

domingo, 4 de diciembre de 2011

CAPÍTULO 2: EL NÚCLEO DE LA HISTORIA DE DOS (primera parte)

Mar: Uhhh…menos mal, por un segundo pensé que…
Thiago: sss…La mano…la mano…la mano! (y Peter nada incómodo con la posición de su mano en esos momentos)
Mar: Ay perdón! Ay que so….ay qué hacés con la mano ahí?
Thiago: ¿Qué, así tratás a tus novios ahora?
Mar: Chau, te vas…te vas!
Thiago: ¿Vas a esperar mi mensaje? (acércandose peligrosa y seductoramente)
Mar: No, no voy a espero niii un mee…CHAU, te vas! ¿Te podés ir?
Thiago: ¿Qué tenés ahí? (señalando delicadamente su labio inferior con el dedo)
Mar: ¿Qué tengo? (preocupada)
Thiago: (Su respuesta no fue más que un beso robado de la forma más tierna…un robo tan delicioso como para quedar impune, después de eso se va corriendo, divertido)
Pausa.
Mar: ¿A qué hora?... (enamoradamente ansiosa)
Thiago: (Voltea asombrado. Fueron las palabras que lo detuvieron por un momento de escapar por la ventana, regresó en sus pasos y tiernamente siguió con el beso que anteriormente había robado, pero que ahora, Thiago depositaba en los labios de Mar con el pleno consentimiento y participación de ella, ambos personajes perdidos en ese beso…y posiblemente también las 2 personas que los encarnaban) Esperalo. (y otro pequeño beso sirve ya de despedida, de promesa de reencuentro…en ese momento, la ventana también se despide de él mientras Mar, queda un poco atolondrada, embelesada…).

¡Corten! ¡queda!—escuchó decir al director. Él también lo había notado, al parecer todo andaba bien, la disposición de su compañera le hacía presagiar que todo andaba OK entre los dos, al menos así lo dictaba el desarrollo de aquella escena bastante romántica que había fluido muy natural. “Uff…al parecer todo anda bien…” pensó y una ligera sonrisa se extendió brevemente por su rostro con un sabor a alivio. “Hola”—intentó nuevamente cuando regresó al set, pero su compañera tan sólo le ofreció una mirada breve y fría… sí, la sintió muy fría, rápidamente ella cortó esa comunicación que sólo se había dado a través de una corta mirada y se dirigió a su camerino sin decir palabra. Él se había adelantado de forma demasiado optimista…al parecer no sólo estaba molesta sino MUY molesta.

La compañera era Mariana Espósito, “Lali”, así la llamaban todos desde que tenía uso de razón y le encantaba, no sólo sonaba tierno a los oídos de los demás sino también a los de ella. Era pequeña, muy petisa, unos cuantos centímetros por encima del metro cincuenta tal vez, pero la actitud la hacía de metro noventa, era del tipo de personas que hacía referencia fiel al dicho “lo bueno viene en frasco pequeño”. De tez clara pero ligeramente sonrosada, de cejas perfiladas y cuidadas, ojos achocolatados y almendrados, pestañas largas y voluminosas que siempre llevaba rizadas, nariz pequeña, mejillas sonrosadas y labios gruesos sin llegar a considerarse toscos, al contrario, hacían el complemento perfecto para todos los demás rasgos del rostro. Una característica: Su sonrisa, aquella que siempre se dejaba ver, una sonrisa única y más que auténtica, una sonrisa que no sólo se extendía de lado a lado del rostro sino una sonrisa que se acompañaba con la sonrisa de sus ojos, ¿más verdadero y auténtico que eso? Imposible. En cuanto al físico, se podría decir que resultaba ser objeto de la envidia de muchas, tenía un cuerpo cuidado, gracias a una dieta adecuada, algunas horas en el gym y sobre todo gracias a la bendición de dedicar una parte importante de su vida al baile, una de sus grandes pasiones. Si todo lo mencionado líneas arriba la consideraban una persona “bella”, probablemente no se encontraría definición para lo demás…”belleza” quedaría muy corto para definir su interior. La pequeña (de tamaño mas no de espíritu) era lo que se podría llamar una “chispita” una “estrellita que nunca dejaría de brillar” como decía alguien por ahí. Su personalidad era simplemente avasalladora, era del tipo de personas a quien conoces y te cae bien al instante, sin necesidad de cruzar palabra con ella, era una especie de magia que te atrapaba y te hacía sentir que era una chica muy “ella”, con una simpatía única de modo que sentías que la conocías desde hace mucho tiempo. Más carisma sería difícil de encontrarlo en otra persona, había sido bendecida con ese magnetismo que te impedía el dejar de apreciarla, o de quererla al minuto. La seguridad que emanaba en ocasiones llegaba a ser intimidante, su postura decidida te hacía percatarte que estabas frente a alguien con gran fortaleza de espíritu, alguien difícilmente domable, ¿impetuosa?...mmm…tal vez; ¿impulsiva? Tal vez también, en algunas ocasiones. Por lo general se dejaba llevar por lo que sentía pero hasta el momento usaba esa libertad de forma adecuada, nada que bordee el descontrol estaba permitido para ella. Su decisión se complementaba con aquella tenacidad para lograr sus objetivos, SIEMPRE obtenía lo que quería, no sin esfuerzo claro, pero al menos casi siempre tenía lo que deseaba. Esa personalidad que resultaba tan magnética para todos lo que la rodeaban había generado algo parecido a la adoración, todos y cada uno de los que la conocían se habían permitido quererla, y ella, por lo tanto, desde pequeña había estado acostumbrada a ser el centro de atención, a ser objeto de cariño, admiración y consideración. Todo ello también le había permitido llegar a ser todo en lo que a sus 19 cortos años se había convertido: una de las artistas adolescentes más queridas y reconocidas en su país. Y eso no lo podemos atribuir sólo a su carisma y belleza, sino especialmente al talento desbordante que poseía, resultaba poco creíble encontrar todas esas cualidades en aquella personita, pero sí, estábamos ante una chica que sin querer se había convertido en una de las mejores actrices juveniles de su generación, con un desempeño especial en lo que respecta a la comedia (algo que le fluía naturalmente), no sólo brillaba de esa forma en la actuación sino también en el baile y en el canto…hasta el momento estaba más que satisfecha con lo que había logrado, pero tenía claro que siempre “iba por más” y que no sólo había sido su esfuerzo el que la había llevado hasta donde estaba sino sobre todo el cariño que había despertado en sus seguidores, en sus fans, eso siempre lo tenía presente y lo agradecía, así como cada una de las cosas que tenía en la vida: trabajo, familia, amigos…amor, sí, amor.

Y cuando hablamos de amor sólo nos podíamos referir a aquel amor que había tenido siempre a su lado. Y se nos pueden venir a la mente muchos tipos de amor: el de familia, el amor que uno le tiene a los amigos, pero no hay amor más especial y reconfortante que el amor hacia aquella “persona especial”. Ella la había encontrado hacía mucho, a veces hasta se asustaba de sólo pensar que esa dicha le había llegado siendo tan joven, pero luego se despojaba de ese pensamiento y sólo se limitaba a disfrutar de ello, de ese chico que era SU persona especial, hacía casi 5 años que la acompañaba, entre momentos buenos y malos, tropiezos, resbalones, caídas y vueltas al camino…él siempre había sido SU camino.
Ese chico era el morocho...el de la sonrisa compradora inconfundible. Peter y Lali habían sido novios desde pequeños, se conocieron en otra novela en la que hicieron de pareja, así fue como en “Chiquititas” empezó aquel amor de “niños” que tan tierno resultaba a ojos de los demás, y como cualquier amor de niños que en ocasiones está dotado más de ilusión que de realidad, ellos habían disfrutado de aquella inocencia hecha amor (o ¿amor hecho inocencia?) que compartieron por algún tiempo hasta que las pequeñas peleítas de “noviecitos” se convirtieron en un “creo que hasta acá llegó, mejor sigamos siendo amigos”. Y así fue, hasta que en el 2007 se encontraron nuevamente para rodar Casi Ángeles en el que “Oh sorpresa” iban a hacer de pareja nuevamente. Ambos agradecieron al cielo que su relación había terminado en buenos términos a pesar de que en ese momento eran mucho más pequeños, pues ahora al verse cara a cara, él con 16 años y ella con 15, como que intuían que el hacer de pareja sería un poquitín más incómodo si hubieran terminado peleados, pero la verdad, con el transcurrir del primer año de la tira, lo manejaban bien…bastante bien dirían muchos. Y esa química “buena” convertida en “muy buena” y finalmente en “excelente” les hizo percatarse que aún quedaban rezagos de aquel amor que había nacido cuando más pequeños, o tal vez no eran rezagos sino sólo que aquel amor se había quedado dormido, era tiempo de despertarlo. A pesar de que por ese entonces Peter andaba de novio, supo reconocer que lo que tenía con Lali era especial, así que no dudo en aclarar las cosas con su actual novia de modo que se dio la oportunidad de retomar la relación con Lali, esta vez los dos—ya más grandes—estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para que la relación funcione. Ya tenían algo avanzado: el amor que se tenían, la incondicionalidad que nunca les había permitido separarse y la realidad de que ahora el amor se trataba de algo mucho más serio, ya no era “una cosa de niños” sino que así como iban creciendo ellos, intentarían hacer crecer ese amor desde cada punto de sus conciencias. Y así fue. Días de grabación, ensayos para las presentaciones en el teatro del Gran Rex, casi 24 horas al día, casi 7 días a la semana, era el tiempo que pasaban juntos. Aquí el concepto de “la llegada de la monotonía de una relación” no encajaba pues simplemente, se adoraban. Miles de fotos juntos, con conocimiento de ellos o fotos clandestinas sacadas por fans, fotologs, conversaciones por msn, salidas con amigos, momentos compartidos con el elenco, videos, backstages en lo que algún indicio se hacía percibir a gritos, todo eso era parte de los dos, y lo compartían con gran satisfacción. Y ni qué decir de las miles de entrevistas en las que tenían que sortear como podían aquella incómoda pregunta: ¿Y uds. dos, están de novios? Uff, miles de respuestas daban, pero una era su preferida: “No, sólo somos buenos amigos y nos queremos mucho, somos como hermanos” más abrazo “de amigos” incluido. La verdad, engañaban a pocos, tal vez con eso callaban a los entrevistadores pero las fans no eran tontas, ni ellos eran tontos por más que se hacían los tontos: ALLÍ HABÍA AMOR Y DEL BUENO.
Cuando estaban solos se reían de muchas de las cosas que pasaban a su alrededor, las especulaciones que no recibían confirmación porque el contrato con la productora de la tira les impedía salir reconociendo que sí, que andaban de novios…MUY de novios. Cada vez más la gente (las fans especialmente) hacían de sus vida tremendo culebrón. “Laliter” leyeron un día por allí. Waw, ahora su pareja se llamaba “Laliter”, se daban los importantes ahora que tenían un nombre compuesto, pero eso poco les importaba, porque ellos vivían en su mundo. Lo que se querían, lo que se adoraban, lo que se amaban sólo lo sabían ellos, lo demás, eran puras especulaciones. Pero así como crecía su amor, con lo que continuaba la tira, aquella química que tenían en pantalla era casi letal para los ojos de los demás. Eso de “no pasa nada en los besos”, “es todo parte del trabajo”, como que ambos lo dejaron de creer hace mucho, por más que intentaban aparentarlo. Los besos eran casi tóxicos para los ojos de los televidentes, en el buen sentido claro. Esa química, esa piel, hacía que salieran chispas en cada beso, en cada acercamiento que tenían sus personajes en la novela…y ERA OBVIO ¿NO?, si pasaban cosas en la realidad, era obvio que se reflejaría en la ficción…eso era imposible de ser actuado.
Y se daban cuenta ellos, se daban cuenta los de producción cuando se percataban que los besos entre Mar y Thiago (sus personajes) duraban más de lo previsto, se daban cuenta sus compañeros de tira que ya convertidos en amigos celebraban su relación, se daban cuenta los televidentes, todas las fans enloquecidas por la nueva parejita “Thiaguella” (¿“Thiaguella”? ja!…Laliter eran, LALITER), los periodistas también se daban cuenta. Pero de lo que no eran aún conscientes Peter y Lali era de lo que más adelante iban a generar, los ojos de los demás estaban dirigidos hacia ellos. Muy pronto salió en un programa de espectáculos unos videos en los que se les veía besándose y haciéndose mimos. “eso iba a ser más difícil de responder” pensaron. Salían cada vez más fotos de ellos juntos, la pregunta “ésa” se la hacían en todas las entrevistas en las que participaban, ahora se ponían más nerviosos y el lenguaje corporal respondía por sí mismo. Bendito sea el lenguaje corporal. Con las cámaras apagadas ellos seguían viviendo su relación mientras los medios, foros, etc, especulaban si andaban juntos o si ya se habían separado, o se habían peleado…les inventaron miles de peleas, algunas fueron verdad, otras no, pero al fin y al cabo con esos bajos y altos en su relación…a pesar de todo eso… seguían juntos. Y cuando las cosas estaban bien entre ellos, no era un “bien” en el sentido de “OK” sino un bien en el sentido “magnífico”. Ya no eran más los Peter y Lali más pequeños que cuando estuvieron aquella primera vez se peleaban por todo, ahora estaban más maduros, trataban su relación de forma más seria, conversaban de sus planes, de sus proyectos juntos, de una vida juntos que en ese momento se prometieron…una vida juntos, con hijos, con todo.

Y mientras todo eso pasaba seguían saliendo más y más fotos juntos, fotos de la tira, y fotos exclusivas de ellos solos, en las grabaciones, fuera de ellas, mimándose, queriéndose por todos lados. Mientras pasaba la tira, 2007, 2008, 2009…era el 2007, 2008, 2009 Laliter…esos años eran de ellos en toda su extensión, tanto en lo personal como en lo profesional. Avanzaba la tira, avanzaban ellos, y también las especulaciones que ya tenían la confirmación del noviazgo casi cantada, hasta que un día, en una presentación de los 40 principales, Peter no se aguantó más y en un momento de la presentación, le partió la boca a Lali de un beso. Ella luego de eso, se molestó un poquitín por lo desmedido de la acción de Peter, pero al fin y al cabo ya todo estaba dicho. Sí, eran novios y estaban felices de serlo. Se querían con todas las células de su cuerpo, si había algo más que eso seguramente era algo irreal, aunque tal vez ya llegaban a la surrealidad, era tan así el amor que se tenían. Luego de eso vinieron ya más entrevistas en las que indirectamente confirmaban que estaban de novios, que se habían dado esa segunda oportunidad y que estaba todo más que bien, y que consideraban que se querían como “cualquier hijo de vecino”, en esa simplicidad con lo que lo describían estaba lo especial de su relación. Desde ya se esperaban que todo ello desatara un boom y así fue. Explotaron las fotos publicadas, las clandestinas en mayor proporción, los videos, las entrevistas, todo quedaba ya saldado a pesar que evitaban dar la confirmación de sus propias bocas, igual todos ya sabían que andaban juntos. Y eso les hacía sentir un poquito más de libertad (en la medida en que podían gozar esa “libertad), por lo que en ocasiones salían a recitales, a escuchar a bandas, a presentaciones, al teatro, juntos los dos solos, o ya sea con amigos, se dejaban ver, claro está en situaciones no muy comprometedoras pero al fin y al cabo juntos…eso era lo importante. Les siguieron vacaciones juntos, viajes, giras por el país…y ya la relación avanzaba con una creciente intimidad. Pero lo que más auténticamente  compartieron fue aquella experiencia única de la “primera vez”, eran sólo los dos, en ese momento que intentaron perpetuar en su mente y en el tiempo…momento que grabaron en su memoria y que nada ni nadie iba a poder borrar. No sólo por ser “la primera vez”, sino por ser “una primera vez” basada en ese amor que pasaba todas las pruebas de autenticidad, de pureza, de realidad, de existencia…porque cedieron a esa “primera vez” comprometidos el uno con el otro, un compromiso de lealtad, de fidelidad, de acompañamiento duradero sino eterno, porque sentían que iban a estar juntos para siempre. En ese momento sabían que sonaba muy cliché eso de que “es para siempre” y sobre todo se abrumaban por el sentido de esas palabras a su corta edad, pero…lo sentían así…PARA SIEMPRE. Pero ese “para siempre” lo habían empezado a contar desde que se vieron por primera vez de más pequeños, desde que se gustaron, desde que descubrieron que esa química en la pantalla era mucho más que química…ese “para siempre” lo tenían claro, había empezado hace mucho y querían con todas sus fuerzas que durara así también….”para siempre”.